Sin conflicto, no hay historia.

Una vez hemos dado con una idea con la que nos sentimos satisfechos, la siguiente pregunta que nos deberíamos hacer es si tenemos un conflicto lo suficientemente potente. En nuestro caso dimos con una idea que nos gustaba, con la que sentíamos que podíamos contar una historia chula con ella. La desarrollamos, la presentamos, gustó como no nos esperábamos PERO nos dijeron que pensáramos en un conflicto más potente.

El conflicto es el centro de la historia, el alma, lo que hace que un personaje se ponga en marcha. Chico conoce a chica, se enamoran y viven felices por siempre jamás, no es interesante. Chico conoce a chica, se enamoran PERO la chica se va a vivir donde Cristo perdió el mechero, da como resultado una peli muy interesante cómo 10.000 KM. Grabároslo a fuego: nuestra película comienza con un PERO, con un SIN EMBARGO que pondrá a nuestro prota muy difícil alcanzar su objetivo. Y nosotros estamos a cargo de joderle la vida a nuestro prota para que le cueste conseguirlo. Claro que no hemos hablado del objetivo …

elconflicto

El objetivo del prota.

El objetivo es aquello que el prota quiere conseguir: salvar al mundo de un ataque alienígena, conseguir dinero para el viaje del fin de curso o encontrar a su hijo perdido para poder decirle “yo soy tu padre”. Y por supuesto no lo puede conseguir fácilmente.

Esta meta dependerá de tu prota,  a cuyo carácter y personalidad le aplicamos la frase de Ortega Gasset “yo soy yo y mis circunstancias” y generamos un problema acorde para que no pueda conseguir su objetivo. En la próxima entrada hablaremos del conflicto interno del personaje, pero por ahora nos quedaremos con el conflicto externo.

Siempre recuerdo el ejemplo de “El ladrón de bicicletas”: Antonio, un obrero sin trabajo en la Roma de la posguerra, consigue un trabajo en el que le piden como requisito que tenga una bicicleta. Hasta aquí todo bien. Pero el primer día de trabajo se la roban. No tiene dinero para comprar otra, por lo que se embarca en la búsqueda de la bicicleta por toda la ciudad porque el sustento de su familia depende de ello.

Escribir una story line.

Una story line es un párrafo que condensa la idea principal y la cual, según Sánchez – Escalonilla en su libro “Estrategias de Guión Cinematográfico”, debe  responder a las siguientes preguntas:

¿Quién es el protagonista?

¿Qué busca?

¿Qué problemas encuentra en la búsqueda?

¿Cómo termina la historia?

David Mamet, por su parte, las resumió en tres preguntas mágicas que te harán la vida más fácil:

¿Qué quiere qué de quién?

¿Qué pasa si no lo consigue?

¿Por qué ahora?

En nuestro caso, la idea inicial no respondía del todo a estas preguntas – en el post “Cómo surgió la idea para nustro largometraje” te contamos cómo dimos con ella. Para que el conflicto fuese más potente, rebajamos la edad de los protagonistas y creamos otras circunstancias, otro entorno para que su problema fuese casi el fin del mundo para él. Sobre todo para que pudiera responder a la pregunta ¿Por qué ahora?

No te cortes a la hora de cambiar las circunstancias de tu prota, sé creativo, incluso cambia la época porque lo que ahora puede ser un pequeño problema pasajero en otra época puede que fuese algo que acabase con tu vida. Después, escribe un pequeño párrafo de cinco líneas y comprueba que responde a estas preguntas y voilá, el resultado es el inicio de una historia.

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