El fracaso al presentar una idea: el rechazo

Llegados a este punto en el que hemos tratado las ideas y sobre cómo estar seguros de si tenemos un conflicto o no en nuestra historia, el siguiente paso sería presentar la idea a alguien- un amigo, tu pareja, otro guionista –  para tener su opinión al respecto. Y aquí nos enfrentamos al rechazo porque, aunque te parezca mentira y pienses que tienes la mejor historia del mundo, puede suceder: te pueden decir que NO.

El Rechazo

Ni el éxito ni el fracaso son duraderos.
Por Raquel Arias.

Como se suele decir no se puede hacer una tortilla sin romper algunos huevos y, para mi, cada fracaso es un paso hacia el éxito.

No soy una de esas personas que siempre cree que todo saldrá bien, pero tampoco soy de las que se abona al pesimismo y se autoconvence de que su vida es una mierda. Ni una cosa, ni la otra. Todo en su justa medida.

Tal vez sea porque solo soy una novata y todavía no me he dado las suficientes hostias como para creer que es imposible conseguir lo que te propones. A lo largo de mi vida me he ido demostrando a mi misma que el que la sigue, con trabajo, esfuerzo y constancia, la consigue.

Como pajarillo recién salido del cascarón que soy, me he aburrido de escuchar lo complicado que es esto del mundo del guión, la suerte que hay que tener y cómo hay que estar en el momento y el lugar adecuado si pretendes llegar a vivir de ello. Y yo me pregunto, ¿pero entonces cuál es el problema?

Lo intentaré las veces que haga falta hasta que lo consiga. Estoy más que preparada para ser rechazada. Aunque no sea plato de buen gusto, ni el éxito ni el fracaso son duraderos así que acostumbrarse a ellos sería un gran error. Supongo que la capacidad de aguantar y de no tirar la toalla es directamente proporcional a las ganas que uno tiene de lograr su objetivo.

¿Voy a negar que un rechazo duele? No lo haré, sería como negar la evidencia. Al fín y al cabo cada vez que alguien rechaza uno de tus guiones es como si rechazase una pequeña parte de ti. Algo en lo que has invertido muchas horas y al que le tienes especial afecto. Pero tampoco pasa nada, ser rechazada no es el fin del mundo, la vida sigue y yo seguiré intentándolo.

Aquella primera vez en la que fuiste rechazada.
Por Nuria Ruano

La primera vez que dejé que alguien leyera una de mis ideas fue cuando comenzamos el máster. Quizá es un poco exagerado; sería la segunda o tercera vez. Y no fue demasiado bien porque recibió un rechazo desde todos los frentes posibles. Desde entonces, he pensado mucho en si duele más que te rechacen una idea o que te rechace tu pareja o la persona a quien quieres conquistar, porque de las dos maneras lo que sientes es que están rechazando una parte de tí.

Como ya contamos en la entrada “Cómo surgió la idea para nuestro largometraje”, teníamos que presentar una idea para un largometraje así que nos reunimos Raquel, Luis y yo para intercambiar nuestras ideas. Recuerdo que Raquel dijo sin paños calientes que mi historia no era original para una película. Como teníamos que presentar tres propuestas con poco tiempo, terminamos también trabajando en mi historia, como en la de Luis, como en la de Raquel para darla un poco más de empaque.

Llegó el gran día y por lo que nos habían contando no iba a ser fácil: quizá ninguna de las ideas fueran aprobadas. El turno del grupo 5 – léase nosotros – llegó, y en un principio aceptaron dos ideas de tres, y por supuesto no era la mía. Nuestro profesor David Muñoz, me dio argumentos similares a los que me había dado Raquel: esto está muy visto.

En ese momento, una parte pequeña de mi cerebro, el que suele boicotearme constantemente, comenzó a susurrarme que me había equivocado de profesión. Levemente, pero ahí estaba. Aunque pronto me di cuenta de un par de cosas para que ese momento no se convirtiera en una tragedia griega:

1.Que no podía tirar la toalla cuando acababa de comenzar a hacer lo que sentía que realmente quería hacer, sólo porque me habían dicho un no. Y esa negativa tenía que ayudarme a seguir mejorando para llegar a conseguir lo que quería.

2. A pesar de todo, yo quería – y sigo queriendo – contar esa historia. En ese momento no sabía cómo, pero al cabo del tiempo descubrí que quizá esa idea no era propicia para una película si no para un libro, porque me ayudaría a explorar lo que quería contar. Y si tampoco me la acepta nadie, no pasa nada, autopublicaré un ebook o se lo mandaré por fascículos a mi contactos.

En definitiva, a esa idea la hemos “parido” nosotros por lo que su rechazo nos duele porque en realidad sentimos que nos están diciendo que no a una parte de nosotros, a nuestra manera de pensar, de ser y en este caso, de escribir. Pero esto no es cierto y debemos cambiar este concepto para seguir luchando por conseguir nuestra meta. Por ello hemos pedido a Patricia Ibañez,  Mater Practioner en PNL y cuyo objetivo es que cualquier persona pueda alcanzar sus metas, que nos de algunas claves sobre cómo superar el rechazo. Puedes leer sobre su entrada aquí.

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