Decidido: quiero ser guionista.

A lo largo de la vida, todos nos hemos encontrado con momentos en los que hemos tenido que tomar una decisión. Mi firme resolución de quere ser guionista llegó en 2014 y no fue precisamente una epifanía. Sucedió después de haber terminado hacía ya varios años la carrera de Comunicación Audiovisual y estar completamente perdida profesionalmente, sin saber hacia dónde me dirigía.

Sin lugar a dudas, el camino hasta encontrar nuestra verdadera pasión puede ser muy diferente. Algunos saben desde muy temprana edad a lo que se quieren dedicar y otros, al verse expuestos a distintos factores externos, terminan por descubrirlo. Efectivamente, me refiero a estos tiempos de crisis en los que se ha derrumbado el mito: seguir el camino que nos habían indicado no garantizan un trabajo. Ningún tipo de trabajo. Pero es que ni en el McDonalds.

La gran pregunta

Entonces, bien porque no tengas trabajo o bien porque a lo que te dedicas no te llena, finalmente terminas preguntándote si de verdad querías dedicarte a ser administrativo, profesor, informático, productor… Aparecen las DUDAS, con mayúsculas, y ellas arrastran la gran pregunta: ¿cuál es tu verdadera pasión?

Haces una lista, mental o en papel,  a gusto del consumidor. Los números no son tu fuerte; entonces las letras. Siempre has sido más de letras. La prueba está en los libros que tienes en casa. De hecho siempre has tenido una idea para escribir una historia pero la conservas a buen recaudo en tu cabeza. Además piensas que esa historia es perfecta para una película. Si es que, a parte de libros, ya no sabes donde guardar los DVD´s y los BluRay… No lo piensas más. Dos más dos son cuatro, y eso que eres de letras: quieres ser guionista.

El elemento.

Yo no hice una lista, leí por recomendación de una amiga el libro de “El Elemento” de Ken Robinson – seguro que le conocéis por su famosa charla en TED “Las Escuelas matan la creatividad”. Leí el libro en un día. Soy muy fan de Ken Robison, os lo recomiendo fervientemente. Robison argumenta que para descubrir cuál es tu verdadera pasión  tienes que intentar hacer distintas actividades. A mí me pareció sensato lo que decía así que me apunte a distintos cursos: marketing cultural, branding, esgrima y yoga – por si hubiera una deportista innata en mí que nunca hubiera visto. En ninguno de de estos cursos encontré mi lugar.

Y en esas estaba yo, cuando apareció de nuevo el run run: si siempre has  querido escribir guiones. Claro que siempre supe darme a mí misma buenas excusas para no dedicarme a ello. La principal, que ganarse la vida como guionista era muy difícil. Incluso muy difícil se queda corto: prácticamente imposible. Hasta que me di cuenta que ni siquiera lo había intentado.

Así que me lié la manta a la cabeza, hice las maletas, regresé a España para estudiar un máster de guión y aquí estoy año y medio después en la ardua pero gratificante tarea de escribir mi primer guión de largo.

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